
El vicepresidente sufre la fuerte embestida del radicalismo, que le recrimina haber votado a favor de la remoción de Martín Redrado. Y hasta sus aliados le cuestionan su aislamiento. Algunos pretenden que defina la fecha en la que dejará su cargo para hacer campaña. Alarmados, otros evalúan nombres alternativos para pelear la presidencia, y piensan en Ernesto Sanz. Los legisladores del partido se unen el 12 para definir una estrategia común
Cobos retornó a Mendoza después de una ardua semana en la que por primera vez además de la habituales agresiones del Gobierno y las elípticas municiones que le envía Elisa Carrió, recibió el ataque de sus hasta ahora aliados del radicalismo, enfadados por su decisión de avalar la remoción de Martín Redrado, en consonancia con el Gobierno nacional.Las represalias le llegaron desde los tres sectores visibles del partido: los dirigentes de las líneas tradicionales, que se reagruparon el año pasado bajo su figura; los sectores ligados al senador Gerardo Morales y al diputado Ricardo Alfonsín, los más reacios a la figura del vice; y, esta vez, también se oyeron críticas por lo bajo de los cobistas más duros, aquellos que lo acompañaron al Gobierno y volvieron con él a la UCR.
Todos coinciden en que Cobos no puede seguir tomando decisiones aislado si pretende ser la imagen del partido. Como relató LPO, el vicepresidente decidió su votación sobre el caso Redrado junto a dos técnicos de su confianza: la senadora nacional Laura Montero y el abogado Juan Albarracín. Sólo en su provincia había recibido consejos del ex diputado Raúl Baglini, quien luego partió de vacaciones.
No sólo ignoró el consejo de abstenerse de la votación que le dieron los líderes del Comité Nacional, sino que tampoco oyó las recomendaciones similares que le llegaron de dirigentes cercanos.
“Cuando tiene que tomar una decisión importante consulta a un puñado de gente, pero después se encierra y decide solo, y es algo que está empezando a cansar”, admite ante LPO un dirigente que suele sentarse en la mesa chica del mendocino.
Sentidos, desde este séquito analizan recomendarle que fije una fecha para dejar la vicepresidencia e iniciar la campaña presidencial. Es que hay quienes consideran que de ese modo desestimaría las denuncias de desestabilización que le llegan desde la Casa Rodada, y ya empiezan a molestarle.
No es la primera vez que los cobistas le piden a su líder un cronograma de salida, y siempre el mendocino se resistió. Pero ahora estiman que el brete en el que lo dejó el Gobierno en el caso Redrado podría hacerlo cambiar de opinión, o al menos incentivarlo a adelantar una licencia.
“Tendría que confirmar que quiere ser candidato a presidente y que el año que viene dejará la vicepresidencia cuando empiece la campaña. Y fundamentar su continuidad en los errores del Gobierno. Sino se va a encontrar en aprietos así muy seguido”, analizó el cobista.
Los radicales que nunca se fueron del partido y abogaron por el retorno de Cobos son los de las líneas históricas, representadas en figuras como los porteños Enrique Nosiglia, Jesús Rodríguez, y los bonaerenses Federico Storani y Leopoldo Moreau.
Hasta el año pasado, entre ellos sólo cabía la posibilidad de que Cobos lleve otra vez a la UCR con probabilidades de ganar en 2011. Ahora, algo cambió: entre los allegados a este séquito ya hablan de otras figuras para una presidencial, como la del senador mendocino Ernesto Sanz, titular del Comité Nacional.
Sanz también es mendocino y fue reelecto en junio con el apoyo del vicepresidente, quien además adhirió en diciembre para que sea elegido presidente del partido, donde llegó a su vez con acuerdode su antecesor, Gerardo Morales.
Ahora, el titular de la UCR olfatea la opción de pelear por la gobernación, donde hay varios cobistas que pisan fuerte como el intendente de Godoy Cruz, Jesús Cornejo; o ir por algún cargo nacional. Y ante las vicisitudes de Cobos, algunos de quienes lo fogonearon hasta hoy mencionan a su coterráneo como presidenciable, incluso, como alternativa a una eventual retirada del vice, algo aún improbable.
Respuesta oficial y reunión legislativa
Cuando puede, Morales le baja el precio a Cobos, a quien enfrentó hasta donde pudo para privarlo de un regreso triunfal al partido. En su resistencia lo acompaña el diputado Ricardo Alfonsín, a quien le atribuyen aspiraciones presidenciales.
Ayer Morales resaltó que el voto de Cobos en la bicameral no representó al partido, y que le hubiera gustado que así fuera. La respuesta del vice llegó hoy por parte de la senadora Montero
"No sé porque Morales se arroga para sí la opinión del partido radical, cuando simplemente expresa una visión personal. Muchos radicales han expresado su apoyo a la decisión adoptada por el vicepresidente", contraatacó.
Y recordó que "en campaña como candidato a vicepresidente -con Roberto Lavagna- Gerardo Morales fue muy crítico de la política oficial en materia de inflación e índices":
La noche del 4 de diciembre cuando se renovaron autoridades del Comité Nacional, Morales reunió la mayoría de los delegados nacionales y lo acorraló a Cobos al momento de definir las autoridades del Comité.
Ahora será además uno de los puntales de la reunión que el viernes 12 tendrán los legisladores radicales para definir una agenda legislativa, pautada en el Hotel Colonial de San Nicolás.
Allí se planteará definir una agenda legislativa para este año, y el jujeño y el cordobés Oscar Aguad, jefe del bloque de diputados, serán las figuras centrales.
Voceros de Cobos aseguraron haber recibido la invitación para participar pero informaron que no está definida su presencia.
Es que un acuerdo sobre las directrices a seguir en el Congreso será también un condicionante para Cobos, que debería optar por tomar esos lineamientos o enfrentarse al partido.
La importancia que le dieron a esta tertulia los legisladores radicales quedó demostrada esta tarde, cuando el diputado Ricardo Gil Lavedra le dijo a Elisa Carrió que no participaba del pedido opositor para investigar el Directorio del Banco Central porque acciones así debían definirse en la jornada de San Nicolás. La deliberación, en la UCR, parece tener rango de urgencia.
Es que quizá ese día también acuerden el grado de sintonía que mantendrán con Carrió, a quienes cobistas y radicales ortodoxos ya detestan tanto como Kirchner, y Morales y Alfonsín aún le guardan simpatía













